Según datos de la OMS, 1 de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida y la mayoría de las veces el agresor/a es la pareja. A la sombra de estas cifras, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, tópico que, dados sus alcances, se convierte en un tema de salud pública. 

Lamentablemente, durante estos casi dos años de pandemia, la prevalencia de casos de violencia de género ha aumentado, y es que muchos factores han agravado esta situación: el confinamiento, el stress, la falta de acceso a servicios de salud, el cuidado en solitario de los hijos e hijas, la pérdida de trabajo o baja de ingresos, han puesto a las mujeres en un escenario de desigualdad importante. 

Esta violencia de género va más allá de los golpes, malas palabras o la agresión sexual, muchas veces está “disfrazada” y las mujeres no siempre son capaces de verla. Es aquí donde el rol de los profesionales de salud cobra relevancia, en especial de los matrones y matronas. Tenemos el deber de educar a las mujeres, orientar, informar y esclarecer sus dudas en estas temáticas, así como también prestar atención a la población mas vulnerable: niñas, niños, adolescentes, mujeres migrantes, mujeres que viven en ruralidad y en zonas extremas. 

Las secuelas de esta pandemia y de la violencia afectan distintas áreas y no solo a la mujer, sino que, a sus hijos, hijas y a la sociedad entera. Por ello es urgente visibilizar este tema, tarea en la que matrones y matronas estamos llamados a seguir acompañando y contribuir a la superación de este problema y lograr esa salud de calidad, integral y equitativa que tanto anhelamos. 

Jacqueline Sepúlveda Gotterbarm  – Matrona y Académica de Obstetricia – Universidad San Sebastián

Print Friendly, PDF & Email