Covid-19, Industria De La Construcción y Crecimiento Económico

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No es un secreto que el rubro de la construcción siempre se ha considerado como un determinante en tiempos de crisis económica. Esto lo podemos observar en varios hechos históricos a través del tiempo, como por ejemplo en la gran depresión financiera de Estados Unidos en el año 1929. Hoy en día estamos viviendo una nueva crisis a nivel mundial producto del covid-19, lo cual ha sumido a este país en una nueva crisis económica en busca de medidas que reviertan la situación. En esta columna se planteará una posible solución a la crisis, a través del motor económico que es la construcción.

Como todos sabemos el último año no ha sido el mejor en materias económicas para nuestro país. En las últimas décadas Chile ha tenido un considerable crecimiento, económico y social, el cual es evidente en indicadores como el porcentaje de población bajo la línea de la pobreza, el PIB[1], el IDH[2], etc. Aun así, la crisis que se ha originado por la pandemia del virus Covid-19 ha frenado este crecimiento, afectando a diversos sectores económicos de múltiples formas y en diferentes magnitudes. Las dos áreas más afectadas en Chile han sido las de prestación de servicios y de construcción, áreas que representaban gran parte de la fuerza laboral en Chile hasta el año 2018 (Reuters, 2021). La forma en que el contexto ha afectado estas áreas es a través de la paralización de obras o faenas y la reducción del aforo permitido en las obras de construcción. Esto ha generado desempleo en estas áreas, el cual ha aumentado significativamente este último año, llegando a cifras de desocupación del 11,2%, que no se registraban hace más de 16 años (Herrera, 2020)

Según el Banco Mundial la construcción es una de las industrias más grandes de Chile económicamente, contribuyendo aproximadamente en un 6% al PIB. Rubro que no solo aporta a la economía, sino que estamos hablando de un sector productivo con efecto multiplicador en otros sectores, como el sector demandante de insumos vinculados a industrias de materias primas, manufacturas, transportes, recursos financieros, cadenas de comercialización, logística, entre otras. Esto es lo que el economista Albert Hirschman llama un efecto de encadenamiento hacia adelante y hacia atrás. Se generan empleos y se reactivan diversos sectores de la economía, teniendo incluso la posibilidad a través de estas obras de generar cambios a grandes escalas. Ejemplo de esto serían la construcción de líneas ferroviarias, puertos marítimos o aeropuertos, que conectan a Chile con el mundo, potenciando las exportaciones e importaciones a otro nivel. A esto le podemos agregar la tangible mejora que se le puede entregar a las personas en materia de calidad de vida, ya que un puente, un consultorio o un colegio pueden hacer una gran diferencia en materia de acceso a recursos, sobre todo en lugares rurales.

Con la información recolectada anteriormente podemos deducir que la inversión privada en construcción y la inversión pública en infraestructura, así como también en construcción de vivienda social, sería una medida económica positiva. Esto acompañado de protocolos que eviten situaciones que expongan riesgos de contagio a los trabajadores de esta área. Por ejemplo, el uso de mascarillas de calidad y remplazadas cada 3 horas, las cuales deben utilizarse siempre salvo para alimentarse. A esto se le puede sumar que en las horas de colación los trabajadores no coman juntos y se establezca un sistema de turnos. Y por su puesto el uso sistemático de alcohol gel y guantes desechables. También se debiese capacitar semanalmente respecto a las medidas a implementar para evitar que estas se flexibilicen y evitar contagios. Para el correcto seguimiento de estas medidas cada obra de construcción debería contar con un prevencionista de riesgos con la estricta labor de hacer cumplir las medidas sanitarias. El traslado de los trabajadores debe realizarse por transporte privado, no público, para evitar aglomeraciones y contactos, medida que ya ha sido puesta en práctica en algunas obras privadas para no paralizar en cuarentena  por orden de la autoridad sanitaria.

Aunque no podemos asegurar que una mayor inversión en proyectos de construcción sacaría en su totalidad a nuestro país de la crisis que estamos viviendo, ya que hay muchas aristas que influyen y una crisis de tal magnitud no se puede superar a corto plazo, lo que sí se lograría es dar un gran impulso hacia ese camino. Ya que en múltiples formas este rubro entrega diversas ayudas en el flujo económico del país, para así en un largo plazo poder recuperarnos de esta crisis.

Belén Ramírez Figueroa, estudiante de Ingeniería Comercial, Facultad de   Economía  y  Negocios  Universidad de Chile.

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