El académico de Ingeniería de la Universidad Católica (UC), John Browning, junto a investigadores de la Universidad de Lancaster, en Reino Unido, midieron el proceso que habría experimentado el magma del volcán Chaitén en su erupción de 2008.

En la prueba registrada en un horno de laboratorio, mediante un microscopio electrónico, se observa el calentamiento de la roca sólida del macizo, el crecimiento de burbujas dentro del material fundido y la temperatura que habría alcanzado cuando estalló, entre otros resultados.

“Colocamos pequeñas rocas sólidas del volcán Chaitén en un horno y subimos la temperatura a más de 800 grados centígrados. Al hacerlo, convertimos las muestras de piedras nuevamente en magma”, destacó el profesor John Browning.

El investigador de Ingeniería UC precisó que al comienzo de los experimentos tenían un trozo sólido de roca (vidrio volcánico) y al final obtuvieron un fragmento de piedra pómez. Durante el proceso de formación de espuma del material, explicó, pudieron detectar y rastrear el crecimiento de burbujas.

“Fue realmente emocionante ver los resultados. Hicimos pruebas una y otra vez, a diferentes temperaturas, utilizando nuevas muestras de rocas sólidas del volcán Chaitén para descifrar las tasas de crecimiento de las burbujas”, señaló el académico.

Browning adelantó que las burbujas aumentaron desde menos de diez hasta varios cientos de micrones de diámetro. Su velocidad de crecimiento, dijo, es un parámetro que puede definir si el magma explota en un volcán o se derrama suavemente.

“En función de las tasas de crecimiento de las burbujas, definimos un modelo basado en la viscosidad estimada del magma a las diferentes temperaturas registradas. Por ejemplo, debajo de 700 grados centígrados, el magma era tan viscoso y pegajoso que las burbujas no podían crecer en absoluto”, añadió.

Para los investigadores de Ingeniería UC y de la Universidad de Lancaster, las pruebas de laboratorio permiten estimar cuánto tiempo necesitaban las bombas volcánicas en Chaitén para ser expulsadas en fragmentos viscosos de lava y formar las respectivas texturas.

“Comprender cómo los magmas usan y pierden sus gases es fundamental para comprender las erupciones volcánicas, por lo que planeamos continuar estudiando estos procesos junto a los colaboradores del Reino Unido”, señaló John Browning.

En este sentido, el académico llamó a fortalecer los programas de estudio en el extranjero, como Becas Chile, porque dan acceso a los investigadores a trabajar con equipos de última generación, como los utilizados en la Universidad de Lancaster para medir el magma del volcán Chaitén.

Fuente: lanación

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