Panchita Barrientos Cadagan (12) le dio un ejemplo a Chile de solidaridad y amor. Tras fallecer por un derrame cerebral, su familia respetó la voluntad de la niña y donó sus órganos. Sus gesto de amor ha favorecido a cinco pacientes, tres de ellos niños

Una niña muy sencilla y especial. Un angelito caído del cielo, sensible a la causa ambientalista y cercana a los animales. Pero además, Panchita participaba activamente del grupo scout, donde era guía, en la iglesia y en distintas disciplinas deportivas.

Así recordó ayer, precisamente en el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos, Roberto, desde Chaitén en la Región de Aysén, a su querida hija Francisca Barrientos Cadagan (12), quien falleció el 18 septiembre producto de un derrame cerebral que le ocasionó una malformación arteriovenosa.

Roberto siente una profunda tristeza, pero al mismo tiempo orgullo y consuelo por respetar la voluntad de la Fran que había manifestado a su familia en vida su deseo de ser donante.

Y  gracias a la rápida y efectiva acción de la Unidad de Procura del Hospital Puerto Montt, la Unidad Aeropolicial de Carabineros y el Hospital Calvo Mackenna, en Santiago, se logró trasladar cinco órganos de la pequeña: hígado, riñones y las córneas. Tres menores fueron transplantados con éxito. Y otros dos pacientes están en proceso.

“La vamos a sentir viviendo en otras personas. Su carisma y su ángel vivirán en otros seres humanos”, dice Roberto.

“Me sentí orgulloso por ella. Lo único que hemos hecho es seguir su voluntad.  Todo lo demás lo hizo ella.  Uno se siente bien, es increíble. Lo importante es que ellos – los que recibieron los  órganos – se sientan bien”, señala.

Roberto comenta que  uno de los padres de un menor que resultó beneficiado,  lo llamó para agradecerles el gesto: “Me sirvió escuchar a ese hombre tan agradecido con mi hija. Dijo que apenas se recuperara vendría a ver a mi hija al cementerio”.

Adiós masivo

Panchita nació en Villa Santa Lucía y desde antes del aluvión se trasladó con sus papás a Chaitén para ir a una escuela más grande. Precisamente alumnos y profesores del Colegio Juan José Latorre, vecinos, su grupo scout, amigos y centenares de personas que la conocían por el carrito de comida que ayudaba a atender su papá en la plaza, le fueron a dar el último adiós.

Al velorio, realizado en el gimnasio del colegio y hasta su entierro, en el cementerio de Chaitén, llegaron centenares de personas.

“La iglesia quedó chica. La alcaldesa facilitó el gimnasio municipal para el velorio. Para el funeral una caravana de autos de dos kilómetros la acompañó al cementerio”, cuenta su primo René Arriagada.

Municipalidad pondrá su nombre al gimnasio

La alcaldesa de Chaitén, Clara Lazcano, junto al Consejo Municipal en pleno decidieron cambiar el nombre al gimnasio del colegio J.J. Latorre por el nombre de Francisca Barrientos Cadagan “en honor a nuestra Panchita. Ella nos enseñó valores tan grandes como la alegría de vivir y dar vida, con su decisión de dar sus órganos y la decisión que respetó su familia, cinco personas pudieron seguir viviendo, y ese es un gran regalo y un milagro que debemos imitar”.

La edil  agregó que de “esta forma mantendremos en la memoria de toda la comuna el espíritu solidario de Francisca”.

Fuente: La Cuarta

Autor: Ronald Henríquez Madariaga

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