La Corte Suprema condenó a las empresas Servicios de Mar Engireenring Limitada (Acermar Limitada), Productos del Mar Ventisqueros S.A. (Ventisqueros S.A) y a Stephan Villalobos Cartes a pagar una indemnización total de $145.000.000 (ciento cuarenta y cinco millones de pesos) a familiares del trabajador muerto en centro de cultivo.

En fallo unánime (causa rol 43.229-2017), la Primera Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Héctor Carreño, Guillermo Silva, Rosa María Maggi, Rosa Egnem y Juan Eduardo Fuentes Belmar– condenó a los demandados por su responsabilidad en el deceso de buzo en el centro de cultivo «El Cholgo», ubicado en Hornopirén.

«En cuanto a la responsabilidad que cabe atribuir a la demandada Ventisqueros S.A., en su condición de dueña del Centro de Cultivo en que ocurrió el accidente, debía acreditar que mantenía a esa época las condiciones sanitarias y ambientales para proteger la vida y salud de los trabajadores que allí se desempeñaban, sean dependientes directos suyos o de terceros contratistas que realizaban actividades para ella, lo que no logró demostrar. Así emana del deber contenido en el artículo 184 del Código del Trabajo y el artículo 3 del D.S. N° 594, pues estaba obligada a mantener en el lugar de trabajo las condiciones sanitarias y ambientales necesarias para proteger la vida y la salud de los trabajadores que allí se desempeñan, sean éstos dependientes directos suyos o lo sean de terceros contratistas que realizan actividades para ella», sostiene el fallo.

Resolución que agrega: «Por el contrario, el mérito del proceso demuestra que incurrió en falta de vigilancia y control de las labores que allí se realizaban. Bien pudo no autorizar las faenas que encomendó ejecutar en sus instalaciones si hubiese ejercido eficientemente su facultad de supervigilar la faena ya que, en tal evento, indudablemente habría constatado las deficiencias del equipo que su contratista proporcionó al trabajador accidentado, advirtiendo asimismo la falta de medidas de seguridad adecuadas. Tampoco acreditó haberle informado sobre la existencia de los procedimientos que debían observarse en el lugar de trabajo».

«Por ello –continúa–, no resulta determinante ni suficiente para eximirla de responsabilidad la circunstancia de que el trabajador hubiese sido contratado como supervisor por su codemandado o que Balboa Seguel no hubiese informado que procedería sumergirse para las faenas en que encontró la muerte, puesto que si esa demandada hubiese cumplido con su obligación de fiscalización y supervigilancia habría impedido ejecutar la labor o ésta se habría realizado con equipos idóneos y aptos para ese cometido».

«Sin perjuicio de ello, también se ha demostrado que en el accidente existió una cuota de negligencia por parte del accidentado, pues en vez de adoptar otros procedimientos menos riesgosos, decidió sumergirse a una profundidad que la prudencia no aconsejaba, sobrestimando su calificación, utilizando además un equipo en malas condiciones de conservación», añade.

«Así, de acuerdo a los hechos establecidos en la sentencia que se revisa, es posible advertir que al hecho basal del accidente ocasionado por las omisiones e inobservancias en que incurrieron las demandadas se sumó la culpa de la víctima como factor eficaz en la generación del resultado de muerte que la afectó. Luego, no siendo entonces imputable en su integridad a la conducta de las demandadas el daño causado, por haber interferido en la cadena causal que condujo a ese resultado un comportamiento falto de prudencia por parte de la víctima, resulta ajustado a la equidad que el monto de la indemnización a que está obligado se reduzca por dicha circunstancia, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 2330 antes citado», afirma la resolución.

Por tanto, concluye que: «se revocaen lo apelado, la sentencia de veinticinco de julio de dos mil catorce, escrita a fojas 703 y siguientes, complementada por la de seis de noviembre de dos mil quince que se lee a fojas 1070 y siguientes, en cuanto rechazó la demanda interpuesta a fojas 1 en contra de Ventisqueros S.A. y en su lugar se declara que se la acogeconfirmándosela en lo demás.

En consecuencia, se hace lugar a la demanda entablada a fojas 1 por Cecilia Miranda Villalón, por sí y en representación de su hija menor de edad Kathalina Monserrat Balboa Miranda y a la demanda de fojas 413 deducida por Walter Francisco Balboa Cid, y se condena a los demandados Stephan Villalobos Cartes, Servicios de Mar Engireenring Limitada (Acermar Limitada) y Productos del Mar Ventisqueros S.A. (Ventisqueros S.A) a pagar solidariamente a cada uno de ellos la suma de $ 35.000.000.

Igualmente, se acoge la demanda acumulada de fojas 413 deducida en contra de la demandada Servicios de Mar Engireenring Limitada (Acermar Limitada), quedando condenada a pagar a Fresia del Pilar Seguel Fuentealba y a José Antonio Balboa Campos la suma de $15.000.000 para cada uno de ellos, y a Angeline Lisbet y Solange Antonieta, ambas Balboa Seguel, la cantidad de $5.000.000 para cada una.

Las cantidades ordenadas pagar lo serán con los incrementos indicados en lo resolutivo VIII del fallo que se revisa, sin costas».

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