Señor director:

Cuando hablamos de baja escolaridad, malnutrición, carencia de servicios básicos, desocupación y violencia, pocas veces nos referimos a pobreza. Pero lo cierto es que la escasez de oportunidades y la dificultad de romper con el círculo de la desigualdad se ha hecho cada vez más difícil, no sólo para las personas, sino también para el Gobierno.

En ese contexto, considero que el Mapa de la Vulnerabilidad es lejos una de las medidas más humildes, democráticas e inclusivas que se ha hecho. El proyecto pretende reducir la pobreza multidimensional de la mejor forma posible, involucrando a todos los actores sociales que, de cierta forma, podrían incidir de manera positiva para que las situaciones de cientos de chilenos en condiciones paupérrimas mejoren su calidad de vida.

Por qué no hay mejor forma para entender la pobreza y la vulnerabilidad que involucrarse directamente con ella.  Sin duda, una excelente medida para conectarse con la realidad en la que a veces somos tan ajenos.

 Ricardo Oyarzún

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