Situación reflota tema de comunas aisladas en donde no nacen bebés. 
“Cuando las condiciones del embarazo son buenas, no hay problema. Ahora, si hay algún riesgo y no puede salir a Puerto Montt, se van a tener sus guaguas a Esquel, Argentina. Pero como ahora no hay cónsul, deben esperar allá hasta que termine el trámite de inscripción en Bariloche (a 284 km)”, dice el alcalde de Futaleufú, Fernando Grandón.

El jefe comunal de esa apartada localidad de la Provincia de Palena (Los Lagos) está preocupado, porque la falta de un representante chileno, desde hace unos meses, genera problemas en una zona de intenso intercambio fronterizo.

Por una razón que desconocen, afirma que “ya no hay cónsul en Esquel y hemos tenido diversos problemas. El más grave es el de la inscripción de niños hijos de padres chilenos, que no pueden regresar a Chile con sus guaguas sin el documento nacional de identidad argentino, que se exige para salir del país.

“Tuvimos un caso extremo. Una mamá que esperó casi un mes a que le llegaran los papeles para volver a Futaleufú”, dice Grandón, quien advierte que en ese período el niño queda en tierra de nadie: sin documentos, ni chilenos ni argentinos, y en caso de urgencia no tienen cómo entrar a Chile.

“Hasta antes de esto no había problemas, se inscribía allá (Esquel) y a los dos días regresaban, se inscribía acá y tenía doble nacionalidad”, explica el director del Hospital de Futaleufú, Diego Bustos.

El médico general de zona cuenta que por muchos años en la comuna no hubo partos, porque no había condiciones. El nuevo hospital mejoró la infraestructura, pero “no tenemos especialistas”, explica Bustos, pese a lo cual muchas familias quieren, por arraigo, que sus hijos nazcan en esa comuna.

Ante cualquier complicación, se derivan a Puerto Montt, y en caso excepcional a Esquel, que tiene un hospital de mediana complejidad y un convenio con el Servicio de Salud Reloncaví.

La situación reflota el tema de las comunas en Chile en que no nacen niños, generalmente fronterizas o muy apartadas, como Caleta Tortel, Islas Guaitecas, Lago Verde o Villa O’Higgins, donde las enormes distancias impiden garantizar una buena atención en caso de cualquier emergencia. “Tienen que salir a Coyhaique (dos días de viaje, por tierra) a esperar que nazcan allí”, cuenta el alcalde de Villa O’Higgins, Roberto Recabal.

Igual que en Guaitecas, explica desde Melinka el alcalde Cristián Alvarado. “Por ser islas, deberíamos tener un hospital”, dice el alcalde, “porque aquí una apendicitis puede ser mortal”.

Los embarazos se controlan en el Centro de Salud Familiar, “donde tenemos médicos, enfermeras, pero para un parto también tienen que salir a Coyhaique”, dice Alvarado.

Lo mismo ocurre en Lago Verde, en el límite norte con Los Lagos, cuenta el alcalde Nelson Opazo, donde hace un par de meses celebraron como acontecimiento el nacimiento de una niña, cuya llegada sorprendió incluso a su madre.

elhuemul.cl

fuente: ElMercurio

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