Señor director:

En junio del 2017, en un debate entre precandidatos presidenciales de Chile Vamos, Sebastián Piñera admitió haber cometido errores en el pasado y que siendo Presidente aprendió a ser cuidadoso con las promesas hechas en campaña.

Sin embargo, en la primera cuenta pública de su segundo gobierno, al anunciar que mantendrá la actual tasa de impuestos a las empresas ya ha dejado de lado una de sus principales propuestas para este mandato, a pesar de que en marzo el ministro de Desarrollo Social confirmó que seguía en los planes la rebaja de estos impuestos a un 25%.

El Presidente Piñera ha justificado su accionar en el realismo político y las dificultades fiscales heredadas del gobierno anterior, razones que podrían ser aceptables, pero lo que es incomprensible es qué pasó con ese aprendizaje que, hace menos de un año, decía haber adquirido. Es necesario entender que los cálculos de viabilidad de proyectos de tal importancia deben hacerse de manera previa a su anuncio y, de esta manera, no volver a caer en los mismos errores del pasado que lo único que logran es aumentar la incertidumbre y desconfianza general.

Juan Ignacio Bravo S.

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