Rosarino castro (55) vive hace 26 años en la villa santa lucía, lugar que sucumbió frente a un aluvión este sábado recién pasado. Montado en su caballo fue alertando a sus vecinos que venía el deslizamiento de tierra. Rescató a Sebastián Aranguiz desde una corriente de lodo que lo arrastraba y lo subió a su caballo para trasladarlo a la posta. También ayudó a su esposa y tres vecinos más que estaban  gritando auxilio en el lodo. “El sábado a las ocho y media de la mañana estaba acarreando a mis animales, cambiándolos de potrero. De repente vi que los árboles se movían, se ladeaban. Yo estaba a 800 metros del desemboque del Río burritos, en mi caballo. Pensé: esta es una corrida (aluvión). El material avanzaba llevándose árboles, ramas y agua. Cuando vi que venía hacia las casas corrí en mi caballo como nunca ante lo había hecho. Debía gritarles a las personas que salieran, que se veía el derrumbe”, recuerda.

El caballo cruzó la carretera y se dirigió a la calle principal de la villa, Los cipreses. “Vi como la junta vecinal se desmoronó. La gente arrancaba, otra gente o hallaba que hacer. De repente escuché a alguien que gritaba y lo vi que venía entre los palos y troncos arrastrado por el lodo, era Sebastián. Lo tomé de la mano, lo arrastre y le decía que se parara porque venía otro choclón de agua-. Logré que se parara y se sostuviera en mi cuerpo y ahí lo saqué, me costó sacarlo por el lado. Le dije que hiciera fuerza y pusiera un pie en el estribo y ahí logré subirlo al caballo y le dije a mi hijo que lo llevara a la posta”, recuerda castro.

“Después del derrumbe la cosa se calmó y fui a sacar a mi señora, dejé mi caballo atado y me devolví para ver si encontraba a más vecinos. Hubo muchos a los que no alcancé a llegar y no dejo de pensar en ellos, en mis vecinos y amigos. Mi hijo también cayó al barro porque fue a sacar una máquina y lo pilló la corrida, quedó herido pero igual me ayudó a rescatar a los vecinos”, dice Rosarino, con tristeza en sus ojos.

A su pesar, Rosarino dice que no volverá a vivir a la villa, donde es conocido como “NENE”. Junto a su esposa y dos hijos tenía seis casas que desaparecieron. Tenía un campo con 300 animales que pudo rescatar este miércoles.“Ayudé a la gente porque somos todos seres humanos, hice lo que pude. Yo no vuelvo a la villa, voy a vivir en otra parte y empezar de cero. ¿Qué saco con estar allí con el miedo de que esto vuelva a ocurrir, si tarde o temprano la villa se va a perder?.

Nota Valentina Espejo, Lun.cl

elhuemul.cl

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