Ya es tradición que en nuestro país, el retail a modo de oferta, inicie los ya conocidos  “Cybermonday”. Un tipo de transacción que generalmente se realiza a distancia, pero que de igual manera, se enmarca dentro de la aplicabilidad de la Ley 19.496. Así, en la contratación a distancia, el consumidor tiene una opción para poner término unilateralmente al contrato, sin más que cumplir con algunos requisitos: el “derecho a retracto”.

Para que ello proceda, la compraventa del producto o servicio debe hacer sido hecha de manera remota, esto es, vía medios electrónicos o bien, a través de cualquier otra forma de comunicación a distancia. En tales casos el consumidor podrá poner término unilateralmente al contrato en el plazo de 10 días conforme a la letra a y b del art 3 bis y art. 3 ter  de la Ley ya citada.

En tal sentido, nuestra legislación distingue si trata de la compraventa de un producto o de un servicio. Para el primer escenario dicho plazo se cuenta desde que el consumidor ha recibido el producto en su domicilio o bien, desde el retiro del mismo en tienda. Para la segunda hipótesis, el plazo cuenta desde la contratación del servicio y la posibilidad por parte del consumidor de descargar y almacenar en formato archivo, los términos y condiciones contractuales de tal servicio, y hasta que el servicio se haya prestado.

El efecto principal de ejercer el derecho a retracto, dice relación con que el proveedor debe restituir las sumas abonadas al consumidor, a la brevedad y sin retenciones.

Andrés Bustos Díaz – Director Departamento Derecho Comercial, Universidad Andrés Bello

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