“El perro Gaucho” fue el cuento que resultó ganador de consurso literario organizado por la Agrupación Cultural de Chaitén, en el marco de la celebración del 3 Festival “Erupción de las Letras”, que recuerda el evento volcánico, que cambio para siempre la historia de Chaitén.
Rayencita
El cuento ganador, corresponde a Rayén Barría Gallardo, quien cursa kinder en la escuela Juan José Latorre, y narra la historia de la erupción del volcán y los cambios que había sufrido Chaitén antes de la misma, desde la mirada de un cachorro llamado gaucho, historia que compartimos:
Otra vez mi amo está ensillando el lobuno (caballo), pero seguro que será para dar una vuelta por la puntilla y uno que otro arreito de mala muerte.
Ya nada es como antes, han llegado otros perros, unos grandes con otras costumbres, otros chicos, otras perritas pitucas (presumidas), en fin de muchas razas, hoy día es más importante el pelo, la raza o el color, que saber arrear o rescatar un ternero cuando se perdía de la tropa.
Yo era sólo un cachorrito cuando con mi padre y mis hermanos cruzábamos la cordillera por Los Turbios con 300 y más vacas, no se nos perdía ni una, eran otros tiempos, al caer la noche al lado de un fogón cobijado por las estrellas y la luna que juguetona se escondía tras los cerros, el viejo nuestro amo, nos tiraba un hueso bien sabroso con harta carne y allí nos saboreábamos hasta dejarlo blanquito, después yo me echaba por los pies del viejo tropero y a pesar de su mal humor él nunca me corría, sería porque nos conservábamos calentitos a pesar de lo crudo de las noches patagónicas.
Lo más difícil era la llegada a Chaitén, no faltaba el intruso que sin saber del oficio ladraba y nos desarmaba la tropa, el viejo me gritaba ¡Gaucho! y un sólo silbido indicaba que era momento de trabajar, ¡bah! que alborotos se armaban para embarcar las vacas. A mí nunca me gustó el mar, la montaña si, la montaña era lo mío ¡que noches! ¡qué días! por la veranada, ya nada es lo mismo.
Era una vida feliz, hasta el día del fuego, yo sabía que algo malo venía, el instinto no me engaña, cuando la tierra empezó a temblar fui corriendo y se lo intenté decir a mi amo el tropero: ladré, aullé justo frente a él, ¡ah! Pero él a pesar de que siempre nos entendíamos muy bien, me retó y me hizo callar.
Parece que fue un mal sueño y todo se volvió gris, los humanos se fueron todos y algunos de nosotros también se fueron con ellos, pero yo no, a mi no me gusta el mar, la montaña si, la montaña es lo mío y así empezaron los días más tristes de mi vida.
Cuando vino el aluvión nos salvamos por los pelos, estaba el copito, el pintao, laica y florcita, corrimos sin descansar, saltando entre los techos, palos, televisores, camas y cuanta cosa venía, hasta llegar a la parte alta.
Los días siguientes no los quiero recordar, busqué a mi amo el tropero, pero ni él, ni la casa, ni el lobuno estaban ya.
El hambre es cosa seria y tuvimos que entre todos buscar algo para comer, fueron días malos, muy malos, interminables, pero todo pasa.
Después de varios meses quizá un año, andábamos con los muchachos orillando el Río Negro en busca de algo para echarle a las tripas, cuando de pronto me lo encuentro cara a cara, ahí estaba frente a mí, más flaco, pero con ese lucero imponente en la frente y esa estampa de patagón, era él, el lobuno, nunca fuimos amigos, pero compañeros sí, aunque en ese momento sólo atinaba a menear la cola y a brincar de alegría, él se quedó tieso y extrañado porque no le ladré, pero quiero pensar que él también se alegró de verme, ese día comprendí que todo poco a poco volvería a empezar. Al tiempo llegó mi amo el tropero, ya más viejo y más cansado; Ese fue otro gran día, siempre fue rudo y enojón, pero cuando me vió nos abrazamos y lloramos de alegría como si fuéramos de la misma especie, dos perros, dos humanos en fin dos troperos.
Nunca más hemos vuelto a la montaña, pero cada cosa en su tiempo.
Ahora es otro Chaitén, los tiempos malos se han ido, hay nuevos parques y tengo cachorros nietos.
Sólo espero que sepan valorar nuestra sufrida historia como chaiteninos.
elhuemul.cl
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