El amor salvó a perrita quemada por el volcán Chaitén

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Carolina Guerrero la rescató luego que lluvia de cenizas le quemara las patitas y el lomo.

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Muchos perros tienen una vida ídem. Sufren con el frío, con los maltratos y otras penurias dignas de una telecebolla. “Ingka” fue protagonista de una historia así.

No entendía nada. No sabía por qué, de un día para otro, la plaza donde jugaba y la casa donde dormía amanecieron vacías. ¿Cómo explicarle a un cachupín que el lugar en que vive se llama Chaitén y que  la erupción de un volcán obligó a su evacuación? 

Lo más trágico es que la ceniza caliente le quemó las patitas y el lomo.

Eso ocurrió hace cinco años, en el 2008. Y fue ahí cuando las vidas de “Ingka” y Carolina Guerrero se cruzaron. 

La lola había formado la fundación Opra en el 2005, “cuando mataron unos perros en La Moneda. Éramos un grupo de gente que trabajaba en el centro de Santiago y que nos mataron a los perritos que cuidábamos. Fue terrible, teníamos una jornada de adopción  programada justo por esos días”, versea Carolina.

Cuidados

El 2008, cuando eruptó el Chaitén, varias organizaciones estaban urgidas por el destino de los animalitos que algunos vecinos no pudieron o no quisieron llevarse con ellos. “Viajamos para allá, y organizamos una jornada de adopción. En dos días teníamos que regalar más o menos 100 perros que quedaron abandonados. ‘Ingka’ era una de ellas. Tenía el pelo de las orejas y el lomo quemados, igual que sus patas. Además, tenía sarna. Lo único que hacía era estar acostada”, dice Carolina. 

Al final, ella y su marido decidieron adoptar a la cachupina, y llevarla a la capital.

Pero no fue fácil el cambio para “Ingka”. Acostumbrada al campo, le fue peludo adaptarse a vivir en un departamento. “No sabía lo que era el pellet, le poníamos el plato delante de ella y ni lo olía. Estaba súper depresiva, ni ladró en cuatro meses. Pero con  mucho cariño, con buena comida, salió adelante. Ahora es una perra súper inteligente, juega con la pelota como perro de circo. Es la jefa de la manada, son cinco perros los que viven en mi casa”, relata Carolina. 

El caso de “Ingka” es una más de las historias perrunas de la fundación. La animalista dice que quien quiera colaborar y apadrinar algún cachupín hasta que sane, puede  meterse en OpraChile.cl, o adoptar directamente en AdopcionPedigree.cl, donde son puestos los coludos una vez que están sanitos.

Sala de Prensa- El Huemul

Fuente: Por Sebastián Alburquerque Diario La Cuarta

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