002En la actualidad, la contaminación ambiental es un problema a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió en septiembre de 2016 un informe en el que advierte que el 92% de la población total del planeta vive en áreas donde la contaminación del aire supera los límites establecidos por el organismo.

Según la OMS, Chile es uno de los países con mayor contaminación ambiental en Latinoamérica. Las ciudades con peor calidad del aire son: Coyhaique, Padre Las Casas, Osorno, Valdivia, Temuco y Santiago. En el caso de Puerto Montt, la situación no es distante. Episodios de alta contaminación ambiental durante el 2016 superaron los 35 eventos de alta gravedad.

En el sur de nuestro país, la combustión que se genera por el uso excesivo de leña para la calefacción de los hogares forma parte del 95% de la contaminación del aire. Las bajas temperaturas, las condiciones geográficas que encierran a la ciudad y la mala ventilación favorecen el aumento de material particulado fino en el aire. Este escenario ha motivado en los últimos años a tomar medidas que permitan bajar los niveles de contaminación; tanto es así que ya más del 38% de la población identifica la contaminación del aire como el problema medioambiental más importante en la Región de Los Lagos.

Es importante destacar que las principales fuentes de contaminación ambiental son: El material particulado, el Ozono (O3), Dióxido de Nitrógeno (NO2), Monóxido de Carbono (CO), Plomo (Pb) y Dióxido de Azufre (SO2).

Respecto al material particulado, las partículas gruesas, cuyo tamaño es entre 2.5 y 10 micras, proviene de la suspensión de polvo, tierra u otros materiales de la carretera, la agricultura, minería, tormentas de viento o volcanes. En tanto, las partículas finas de menos de 2.5 micras, provienen de las emisiones de procesos de combustión, tales como gasolinas, diesel, combustión de leña y procesos industriales. Estas últimas son las más peligrosas para la salud de las personas, ya que son capaces de ingresar al sistema respiratorio y desde ahí al torrente sanguíneo, pudiendo además afectar el sistema cardiovascular.

Actualmente, se sabe que la exposición de las personas -especialmente los ñiños- a la contaminación atmosférica, ocasiona diversas alteraciones a nivel del sistema respiratorio, que bien merecen ser analizadas.

Los contaminantes del aire, producen una inflamación que altera los mecanismos de defensa propios del sistema respiratorio lo que en definitiva ocasiona una respuesta en la vía aérea,  situación que puede desencadenar complicaciones en pacientes con patología respiratoria crónica como asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y enfermedades derivadas de la tuberculosis y la fibrosis pulmonar entre otras.

En niños se han estudiado los siguientes efectos agudos; se ha demostrado inflamación de la vía aérea, hiperreactividad bronquial, síntomas respiratorios como irritación de nariz y garganta, consultas a urgencia, hospitalizaciones y alteraciones transitorias de la función pulmonar. En este contexto, son diversos los estudios que han demostrado que las partículas finas de escape diesel (PEDs), aumentan la actividad pro inflamatoria de los componentes microbianos, y es posible que eso tenga consecuencias si un ñiño entra en contacto con un agente infeccioso al mismo tiempo. Esto explica en parte, porqué los niños que viven en zonas urbanas tienen mayor incidencia de infecciones respiratorias que los niños que viven en zonas rurales o campo.

Cada vez existe mayor evidencia en cuanto al efecto agudo y crónico de la contaminación ambiental sobre el sistema respiratorio debido a sus condiciones biológicas que los hacen más susceptibles.

Es por ello que resulta de vital importancia comenzar a adoptar medidas que permitan disminuir la contaminación ambiental y evitar la exposición prolongada por parte de las personas.

Algunas medidas que podemos recomendar a la comunidad, son: idealmente preferir sistemas de calefacción que no contaminen el ambiente. En este sentido lo ideal es el uso de energía eléctrica, sin embargo, su alto costo dificulta la implementación en los hogares; si utiliza leña como medio de calefacción, preferir leña seca y en lugares certificados; al realizar actividad física al aire libre, evitar salir los días y horarios de mayor contaminación. Finalmente, al salir a la calle con los ñiños, proteger boca y nariz con algún medio que permita la normal respiración, pero que evite la inhalación de material particulado. Consideraciones que el día de mañana su salud se lo agradecerá.

Carlos Cavada Peña – Magíster en Kinesiología Cardiorrespiratoria

Docente de Kinesiología Universidad San Sebastián Puerto Montt

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